Helmut Newton

Helmut Newton , Maestro del desnudo y el Glamour

 
 


 
 

Newton, considerado hoy como uno de los maestros de la fotografía del siglo XX, comenzó su carrera envuelto en la polémica y la incomprensión.

Helmut Newton está considerado como uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, uno de los más influyentes en cuanto a la fotografía de desnudos y uno de los pioneros de la fotografía de moda.

Polémico y admirado nació en Berlín en 1920. A los 18 años tuvo que abandonar Alemania debido a la persecución contra los judíos y emigró a Singapur con su familia donde trabajó como fotógrafo en un diario. Ahí comenzó su carrera fotográfica aún sin contar con el apoyo de su padre.


De Singapur se marchó a Australia donde estuvo junto con el ejército Australiano hasta final de la II guerra mundial. Por esa época conoce a la que iba a ser su primera mujer y una de sus más retratadas, June Brunell. Tras completar en Londres su formación como fotógrafo de moda se marcha a París donde residiría trabajando para revistas como Vogue, Marie-Claire o Elle. Su nombre empieza a sonar fuerte y su reconocimiento mundial iría en aumento hasta el punto de convertirse en una referencia. Numerosas personalidades de todos los campos fueros retratadas por Newton que tenía un control de la luz exquisito y un atrezzo que rozaba la perfección.

Portadas llenas de glamour, lujo, belleza, seducción y elegancia se entremezclan de los que ha sido y será uno de los grandes fotógrafos de todos los tiempos. Con un estilo muy marcado se reconocería su obra con tan sólo mirarla y conseguir eso está al alcance de muy pocos.


 
 

Hellmut Newton murió Los Ángeles en un accidente de tráfico en el 2004.

El creador del porno chic, el mirón elegante, el dandi de la fotografía, se estrelló con su coche al salir del hotel Chateau Marmont de Los Ángeles en enero de 2004. “Quizá otra vez el corazón le jugó una mala pasada; mira, éstas son las esquelas, las condolencias, las reacciones…”, dice el comisario Matthias Harder enseñando su museo. La obra ingente y el itinerario personal y profesional de Newton son reflejo de un siglo: de la vida burguesa y judía de su niñez, los primeros amores y las revistas ilustradas berlinesas que luego él reinventaría como Newton’s Illustrated, al horror de Hitler, los bienes familiares que se esfuman, el padre al que ya nunca volverá a ver… Y en su huida, Singapur, el sexo, Australia, el Ejército… Y June, alias Alice Springs, la actriz que apareció un día de 1946 y con la que estaría casado más de medio siglo. “Todas las otras chicas, en realidad, eran para follar. Con ella había otras dimensiones”, escribió Newton definiendo a su modo el amor. Poco a poco, se hace un hueco en las revistas; crece su fama y se habla de su mirada artística: bohemio, pero elegante; distante, pero estimulante; sofisticado, pero humano.

 
 


 
 

Helmut Newton construyó un estilo propio que marcó en la fotografía del pasado siglo un universo donde un voyeur, instalado tras el objetivo, estableció unas reglas singulares del arte de mirar en materias tan manidas en el medio como el apartado iconográfico de la moda y el del desnudo femenino. Fue un mirón elegante que supo construir excelentes bodegones anatómicos con las más bellas modelos nórdicas (después lo haría en los gabinetes anatómico forenses). De hecho, se jactaba de registrar la “piel fría de las mujeres del norte de Europa”. Paradójicamente, estuvo muy influenciado por la relación entre Eros y Tánatos, entre la muerte y el gozo de mirar.

 
 


La mirada más elegante del erotismo

Newton, como Mapplelthorpe, cada uno a su manera, siempre estuvieron al filo de la toalla y marcaron con su estilo sectores claves de la fotografía del pasado siglo XX. Como transgresores de la mirada padecieron las críticas de sectores reaccionarios (broncas frente a determinadas exposiciones o presentaciones de algunos de sus libros…, etcétera) en diferentes países en los que se suponía que las libertades democráticas estaban más arraigadas.

 
 


De Newton y de su producción guardo un grato recuerdo, especialmente por su colección titulada Los archivos de noche, en donde aparecía el Newton más puro y, a su vez, más global -no se limitaba sólo al capitulo del desnudo-, sino que hacía unos acertados guiños a sus estrechas relaciones entre la fotografía, la pintura, la literatura y la escenografía teatral, especialmente a la naturaleza muerta y al bodegón. Aquí empieza a realizar tomas en los museos, lo que él denominaba fotografía ortopédica; imágenes quietas que, con imaginación -evocando los artilugios literarios de Proust-, olían a formol o a las polillas de los camerinos de teatro que tanto amaba.

 
 


Lo cierto es que ha muerto un dandy constructor de una estética que marcó todos los medios de gran difusión de la fotografía reciente y que, como escribía el modisto Karl Lagerfeld, en su momento, tuvo mucho que ver con la iconografía de Erich von Strohein, concretamente con su obra La gran ilusión.

Leave a Comment

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>